miércoles 10 de junio de 2009

DROGAS


La semana pasada fui invitado por la Policía Nacional a una quema de drogas. A través de los años siempre había escuchado que se hacía en Cerro Patacón, pero mi curiosidad despertó cuando un gran amigo, tutor y colega Tito Herrera (fotógrafo) me dijo: “Gerardo tienes que ir un día, es algo diferente y sorprendente.” Bueno, me dieron la oportunidad y me quede sorprendido al ver tanta marihuana y cocaína en el mismo lugar, estoy casi seguro que eran como 300 metros cuadrados de droga.
Al arribar al lugar lo primero que me dijeron fue que tenía que ponerme una mascara para no inhalar la cocaína, pero el olor de la droga y de los químicos me provocó un fuerte dolor de cabeza.
Las pacas que contiene la droga las cortan por la mitad a punta de machetazos y salen volando residuos de droga por todos lados, los machetes quedan manchados con la cocaína.
Hay tantas cosas que describir en es momento que para ser mi primera vez no sabia ni que ver ni que fotografiar, miles de cosas pasando al mismo tiempo, desde el personal de salud repartiendo mascarillas hasta el cabo acatando las ordenes de su capitán





El desplazamiento de fuerzas especiales en el área era bastante imponente, ahí estaba yo, entre M-16, HK MP5, Glocks y AK-47, cruzando entre los policías para tomar las fotos, al mismo momento escuchaba su conversación por la radio, y alcancé a escuchar una conversación entre uno de los policías y su superior cuando le decía: “Juega vivo con ese fotógrafo que tiene pinta de colombiano y puede cargar una bomba en uno de esos lentes.”, Ja ja ja me volteo y le digo: “MAN!! Yo soy panameño 100% cedula 8.” El policía encapuchado se ríe a carcajadas, y me dice: “Bueno ahora los sé, pero como tienes el cabello largo pensamos que eras extranjero y pues desde que llegaste teníamos marcado ja ja ja.”



Los carteles se valen de lo que sea para introducir la droga a Panamá o a cualquier país, pero sin duda me llamó mucho la atención cuando vi un acordeón con bandera panameña entre los artículos por quemar. También habían equipajes de viaje, maletines, bolsas de mercado, hasta vi envases de químicos o de tintas para revelado fotográfico, zapatillas, carteras de mujer y demás artículos que bueno, para que describirlos todos.
Pero en fin, después que terminaron de cortar todas las pacas procedieron a echarle diesel y gasolina a los 300 metros cuadrado de droga. Creo que la primera llamarada alcanzó una altura más o menos de un edificio de 7 pisos o más, sin exagerar.
En mi mente pasaban miles de preguntas pero lo que si estoy seguro es que fue un buen golpe para cualquier cartel.